Descripción del proyecto – propuesta presentada:
Esta residencia se propuso conectar con el Rancho Agroecológico El Amate, en Chalmita, México. Este es un espacio que lleva décadas desarrollando diversas iniciativas relacionadas con la agroecología, fundado por dos pioneros en la agroecología en México y América Latina. Esta residencia tuvo dos objetivos principales. Por un lado, apoyar el trabajo que se realiza en este espacio en educación ambiental, producción de alimentos agroecológicos y turismo ecológico. Por otro lado, fortalecer un vínculo incipiente que El Amate tenía con ecoversidades.
Descripción de lo que realmente ocurrió en el proyecto
Durante 30 días tuve muchas suertes. La principal fue conocer a Amanda, Fabiola y Paco – además de la patrulla canina formada por Siri, Shaya y Negro – y construir una amistad, entre almuerzos con comidas totalmente nuevas para mi, meter las manos en la tierra, acompañar actividades de turismo de naturaleza, recolectar hongos, trabajar la milpa y la compostera, cocinar mermelada de guayaba, entre descansos para filosofar sobre el origen del maíz y la historia de nuestra conexión con la naturaleza. Una suerte adicional fue que, buena parte de este tiempo, estuve acompañado por Delia Tlazolteotl – compa de la Ecoversidad Casa Matla – con quien fortalecimos lazos de amistad, trabajo y cuidado.
Los infinitos momentos presentes que viví junto con humanos y más que humanos en este Rancho y el bosque y cascadas que lo rodean es sin duda lo más precioso de esta residencia. Pero si tuviera que nombrar algo más tangible, me siento muy satisfecho y alegre de haber generado profundos vínculos con personas tan diversas, de gran valor, primero relacional, y luego, como luces de este camino de reimaginar la educación. Paso a nombrar algunos: Gabriel, vecino de Chalmita, un gran nuevo amigo y agrofloresteiro que luego en enero de 2026 participó de la segunda versión de los Diálogos Abya Yala; Diana, vecina de la ciudad de Malinalco y miembro del colectivo Selva Joven, que tuve el honor de recibir meses después en Santiago de Chile por su participación en el VI Encuentro Regional de Ecoversidades Abya Yala; Amanda, Fabiola y Paco, tres personas que me inspiraron diariamente y siguen haciéndolo, ya que su trabajo me convence de que un camino de construcción honesta, profunda y amorosa es posible; los hongos, que me ayudaron a caminar más lento, observar con calma, romper la burbuja de lo humano; el agua, la lluvia que me visitaba todas las tardes, su sonido y sus húmedos invitados anfibios.
Hoy, Rancho El Amate – a través de sus miembros – es un ente activo del motorcito de Ecoversidades en este rincón del planeta. Prueben un poco de su mermelada.
Lo que hice: (explica lo que tú o tu grupo hicieron para finalizar el proyecto).”
¿Qué hice? Creo que busqué forma de ser feliz trabajando la tierra y sus seres. ¿Cómo lo hice? Apoyando el encuentro 2025 del colectivo Selva Joven, desarrollando fertilizantes orgánicos y aplicándolos a los cultivos, trabajando la milpa, creando composteras y mejorando las existentes, acompañando visitas guiadas para recolección y preparo de hongos comestibles, aprendiendo a cocinar mermelada con Fabiola, atendiendo la cafetería, conversando sobre plantas y política. Todo esto se tradujo en lazos que se fueron fortaleciendo con el tiempo, con lo que el Rancho El Amate se unió activamente al tejido de Ecoversidades, además de Diana (Selva Joven) y Gabriel (vecino de Chalmita).
Lo que disfruté: (escribe sobre lo que más te gustó del proyecto).
Me encantó generar redes de aprendizaje en conjunto, con espacio para co-crear, para escuchar y proponer. Me gustó tener autonomía y al mismo tiempo valorizar la sabiduría y experiencia de les otres. Me alegró sentirme querido, poder ofrecer mis herramientas para la construcción de proyectos colectivos con fuerte vínculo con la tierra.
Lo que encontré difícil: (escribe sobre cualquier parte del proyecto que te resultó difícil de realizar).
Me costó irme de México y saber que no encontraré esas comidas maravillosas en otro lugar.
Lo que realmente funcionó: (escribe sobre cualquier parte que consideres que funcionó bien).
Lo que mejor funcionó fue la construcción de redes. Me quedo alegremente sorprendido sobre cómo los vínculos generados fueron dando frutos concretos tan rápidamente, en términos de prouyectos conjuntos, amistades, apoyo mutuo, aprendizajes compartidos y sueños con raízes firmes.
¿Qué aprendí sobre mí mismx en este proyecto?”
Aprendí a valorizar mi capacidad como comunicador, mi capacidad para hacer redes.
¿Qué está emergiendo? ¿Cómo imaginas el futuro de tu proyecto, continúe o no? ¿Qué nuevas preguntas, relaciones o posibilidades aparecieron?
El Rancho El Amate ha tenido novedades en su funcionamiento en los últimos meses, principalmente vinculados con un nuevo proyecto de educación para infancias. Siento que tengo un lugar en México al cual puedo recurrir nuevamente para crear proyectos conjuntos potentes; tengo la certeza que en algún momento, estaré allá nuevamente preparando la tierra para algo nuevo y colectivo.
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