CUANDO LOS CAMINOS SE CRUZAN: La memoria de la vida florece

El VI Encuentro Regional de Ecoversidades Abya Yala se realizó en Eka Chakra, Catemu, Chile, en noviembre de 2025. Allí las sendas del Centro Universitario Comunal de Ixtepec, de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca (UACO) – representada en esta ocasión por el compa Rubén – junto con la Escuela Campesina Edupas a través de la abuela María se encontraron como ríos que, al unirse, multiplican su caudal. De ese abrazo de voluntades y sueños nació la Jornada Talleres de Herbolaria Ancestral Mexicana, compartencia de saberes para el cuidado de la vida”, un viaje vivo que recorrió distintos territorios y corazones de Oaxaca del 17 al 26 de julio del 2026, recorriendo tres Centros Universitarios de la UACO.

 

 

En la ciudad de Oaxaca, en los Valles Centrales, la abuela María acompañada por Bety y José caminaron entre las calendas y las expresiones de resistencia cultural que dan vida a la Guelaguetza popular y magisterial. Acogida con cariño por Goyo y Yeyo, quienes en distintos momentos abrieron las puertas de su hogar, ofreciendo no solo techo, sino también el calor de la hospitalidad oaxaqueña. En el CUC-Guelatao, en la Sierra Norte, donde el bosque y el aire frío guardan secretos de plantas que curan cuerpo y espíritu. En los CUCS de Ixhuatán e Ixtepec, en el Istmo, donde el calor, los vientos y el mar se entrelazan con saberes zapotecas y huaves, recordándonos que cada territorio tiene su propia medicina y su propia voz.

 

Esta jornada de talleres no tuvo un solo escenario, sino que fue un viaje por múltiples paisajes y culturas, donde cada territorio habló con su propia voz. En la ecoversidad del Centro para la Sustentabilidad Comunitaria, instalaciones del CUC-Ixtepec, se vivió entre aromas de hojas frescas y árboles majestuosos como el Guie’xhuuba, el Guayacán, la Guiriziña y el Guiechachi. El aire se llenó de memorias antiguas. El canto del Chitugui, ligero como el amanecer, tejía melodías que abrazaban el encuentro, envolviendo todo en ese pulso único y profundo que solo puede sentirse en lugares como Oaxaca.

 

Bajo la sombra de los árboles, el abrazo del viento y espacios de palma y bahareque,  abuelas, nietas de curanderas, jóvenes y guardianas de la tierra, estudiantes, mujeres y hombres de distintas edades y comunidades se reunieron con la abuela María para revalorar e intercambiar conocimientos sobre plantas medicinales, sus usos tradicionales y las historias que las acompañan. Este intercambio no solo permitió aprender sobre infusiones, pomadas o remedios naturales, sino también, entre rituales, reconocer la herbolaria como un puente entre generaciones, un lenguaje vivo que nos conecta con la tierra y con quienes la han cuidado antes que nosotros.

 

El conocimiento no se guarda, se comparte

La importancia de este tipo de encuentros radica en que el conocimiento no se guarda, se comparte. Cada experiencia narrada, cada planta mostrada y cada receta transmitida se convierte en un acto de resistencia cultural y de fortalecimiento comunitario. En un mundo que muchas veces olvida sus raíces, la herbolaria nos recuerda que cuidar la salud es también cuidar el territorio, el agua, las semillas y la vida misma.

 

La comunalidad estuvo presente en cada momento: desde la preparación colectiva de los remedios, hasta las conversaciones alrededor de la mesa, donde la palabra circuló libremente y el aprendizaje fue mutuo. Y como este andar también se celebra, esta compartencia de saberes se volvió fiesta al honrar la vida de la Mtra. Isabel Nuñéz, coordinadora académica del cuc Ixtepec de la UACO, cuyo cumpleaños se convirtió en un momento de alegría colectiva, música y gratitud. Porque en el Istmo profundo, la comunalidad se respira como guendalisaa: el arte de tejer el alma en el encuentro y hacer de la vida en común una celebración.

 

Para todas y todos en la comunidad UACO, este encuentro fue un recordatorio de que la vida florece cuando la cuidamos juntas y juntos. Entrelazados por el caminar de Ecoversidades Abya Yala y los saberes de la abuela María, honramos la raíz compartida; cultivamos la esperanza de que sigan creciendo las redes de saberes y vivires, como enredaderas que abrazan y protegen la casa común.

Por Rubén Valencia
Editado por André Vielma

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